martes, 6 de octubre de 2015

Tomar la cruz para seguir a Jesús

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Mateo 16:24


Tomar la cruz no es una tarea fácil. Y es que hasta cuando Jesús dijo: "niéguese a sí mismo", nos abre un gran panorama de lo que realmente nos está pidiendo que hagamos. En otra parte de la Biblia dice: "quien no carga su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo".

       La mayoría de los hijos de Dios hoy en día estamos acostumbrados a tener una vida cómoda, sin muchas complicaciones y nada que nos saque de nuestro círculo de tranquilidad y paz. Nos gusta llevar una vida fácil, al cabo que el pastor de nuestra iglesia y los líderes se encargan de todo, y entre menos haga, mejor. Ahora, analicemos esta pregunta por un momento: 
¿Jesucristo llevó una vida cómoda?
       A través de muchísimos pasajes en la Biblia, la palabra de Dios, podemos darnos cuenta que Jesús fué insultado por escribas, fariseos, maestros de la ley y por muchos más. También se burlaban de Él a causa de compartir la verdad. Estuvo expuesto a peligros en numerosas ocasiones hasta que concluyó su obra aquí en la tierra. Y eso es precisamente tomar la cruz; estar dispuesto a todo con tal de seguir a Jesús.

      Los antiguos cristianos eran apedreados, decapitados, quemados y echados a los fosos de los leones en los circos romanos por el sólo hecho de ser cristianos. Incluso hoy en día en algunos países de oriente se están viendo este tipo de situaciones. Entonces yo me pregunto: ¿Cómo es posible que en mi ciudad, donde no pasa nada de esto, estoy más preocupado por lo que van a decir mis "amigos"? Nos da miedo el rechazo. Preferimos seguir en ese círculo de amistades donde nos apoyan y comprenden. Claro, siempre y cuando no hablemos de religión.
Deberíamos hacernos esta pregunta: ¿Vamos a cargar la cruz y vivir como Él quiere que vivamos o seguiremos ocupando un lugar más en la congregación?

Mateo 10:32-33→A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

 Dejemos de esconder la cruz y su poder y demos a conocerlo a las personas. Seamos dignos hijos suyos, para que su luz brille en nosotros. Demos testimonio poderoso de nuestro Santo Dios.
Tomar la cruz no es tarea fácil. Por eso Dios les concedió ese privilegio solo a sus hijos. ¡¡Gocémonos por eso!!

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